Campo de Trabajo en Llorío

El Grupo La Salle de Bachiller hemos vivido una experiencia de campo de trabajo entre las localidades del Condao y Llorío. Fueron cinco días llenos de acontecimientos que nos han hecho conocer cosas nuevas, compartir momentos especiales y afianzar el grupo.

El primer día llegamos con un poco de miedo, sin saber lo que nos esperaba, pero poco a poco nos abrimos. Empezamos por limpiar la casa donde nos íbamos a quedar y conocer un poco el entorno. Tras hacernos al lugar, el segundo día comenzamos con los talleres y juegos con los niños del Condao. Allí nos encontramos a unos quince niños de entre cuatro a once años que nos recibieron con timidez pero que pronto se soltaron. Con ellos disfrutamos enseñándoles a hacer voladores y pelotas, y realizando todo tipo de juegos. Esa misma noche contábamos con dos nuevas inquilinas. Tuvimos la suerte de disfrutar de la compañía de Laura y Henar.

En estos días además de entretener a los niños, también hicimos diferentes reflexiones, buscamos nuestra propia verdad, nos conocimos mejor y vimos las cosas desde otro punto de vista. El tercer día, tras una jornada agotadora, tuvimos una sesión de cineforum con la película “Intocable” y Alejandra se quedó con nosotros hasta la mañana siguiente. El miércoles, ¡por fin un día sin lluvia! pudimos jugar al paracaídas con los niños. Además, Pelayo llegó en el momento justo para echarnos una mano con las actividades, el número de participantes cada vez crecía más y más.

Nuestra última cena fue la mejor, tras haber empezado el campo de trabajo hablando más bien poco en las comidas, acabamos teniendo una sobremesa de en torno a dos horas, en la que conocimos anécdotas nuevas y divertidas de los demás. Los días pasaban y así llegamos al final. Tras horas de convivencia nos dimos cuenta de lo que habíamos conseguido, habíamos creado un nuevo vínculo entre nosotros.

El jueves fue estupendo, treinta niños nos esperaban ansiosos. Además las madres nos habían organizado un pincheo, así que pasamos más tiempo con ellos. Como no podía ser de otra forma, pusimos el “punto y a parte” de nuestra experiencia todos unidos en un abrazo colectivo.

Han sido cinco días repletos de significado y que nos han dejado marcados. Todo esto no hubiese sido lo mismo sin la compañía de Laura, Henar, Alejandra, Pelayo, Luis… y, por supuesto, Joaquín.

Gracias a todos.
María, Elena y Laura.